Un proyecto de gran envergadura
La renovación de la Terminal Fluvial de Rosario ha sido una obra estructural significativa que implicó intervenciones profundas sobre los muelles centenarios del puerto. Según declaraciones de la titular del Enapro, la inversión fue financiada por el gobierno de Santa Fe como parte de un crédito de 150 millones de dólares acordado con CAF, destinado a infraestructura y accesos a puertos. La obra, que abarca 1.840 metros cuadrados y permite recuperar 3.500 metros cuadrados para uso público, tuvo un costo cercano a los 3.000 millones de pesos.
Integración urbana y turismo
Con esta transformación, la Terminal Fluvial se incorpora al paseo costero de Rosario, permitiendo a los visitantes disfrutar de vistas al río Paraná que antes estaban bloqueadas. La reapertura no solo revitaliza el puerto como terminal de pasajeros, sino que también lo posiciona como un centro de congresos y eventos, con un impacto positivo en el turismo local. El regreso del barco 'Ciudad de Rosario', actualmente en restauración, es un símbolo del renacimiento de la Fluvial.
Potencial logístico y minero
El puerto de Rosario busca expandir su rol logístico, especialmente en el sector minero, donde se espera un crecimiento significativo de la producción de cobre y otros minerales de provincias cordilleranas. La infraestructura ferroviaria existente, con accesos de trocha ancha y angosta, es una ventaja estratégica para atraer carga minera. La reciente misión oficial a Chile, encabezada por el gobernador Pullaro, refuerza esta apuesta al establecer vínculos internacionales que potencien las oportunidades logísticas de la región.
Un futuro prometedor
La renovación de la Terminal Fluvial es parte de una estrategia más amplia para reposicionar a Rosario como un nodo logístico clave en el interior sudamericano. La combinación de inversión pública y privada, junto con desarrollos en infraestructura ferroviaria y portuaria, busca maximizar el potencial del puerto y su relación con la Hidrovía Paraná-Paraguay. Este enfoque no solo mejora la oferta turística de la ciudad, sino que también consolida a Rosario como una puerta de acceso productiva hacia el mundo.